El GPSR es de esas normas que no dan la cara hasta que te tumban una ficha. No llega ninguna carta, no hay multa, no pasa nada durante meses. Y un día abres Seller Central y tienes tres productos desactivados con un mensaje que habla de "información de seguridad del producto" y un plazo para aportarla.
Le pasa sobre todo a quien vende un producto sencillo y no se ve a sí mismo como fabricante: quien compra a un proveedor en China y lo vende con su marca, quien revende producto de otra marca, quien tiene cuatro referencias y ninguna es peligrosa. Todos ellos están dentro.
Te explico qué exige exactamente, quién tiene que figurar como responsable, qué hay que subir a la ficha y cuáles son los tres errores que hacen que Amazon rechace la información aunque la hayas metido.
Qué es el GPSR y desde cuándo se aplica
GPSR son las siglas en inglés del Reglamento General de Seguridad de los Productos, el Reglamento (UE) 2023/988. Está en vigor desde el 13 de diciembre de 2024 y sustituye a la directiva de seguridad general de productos que llevaba vigente desde 2001.
El cambio de fondo es que la norma anterior era una directiva, es decir, cada país la trasponía a su manera. Esta es un reglamento: se aplica igual y directamente en los veintisiete países, sin margen nacional. Y sobre todo, se escribió pensando en la venta por internet, que en 2001 no existía tal como la conocemos. Por eso mete obligaciones concretas sobre lo que tiene que aparecer en una ficha de producto y por eso obliga a las plataformas a verificarlo.
Cubre prácticamente cualquier producto de consumo no alimentario: juguetes, textil, menaje, cosmética, muebles, electrónica, artículos de deporte, productos para mascotas. También el producto de segunda mano y el reacondicionado. Se aplica en los veintisiete países de la Unión Europea y en Irlanda del Norte, pero no en Gran Bretaña, que tiene su propio marco.
Hay productos que ya tenían su propia normativa sectorial más estricta (juguetes, equipos de protección, aparatos eléctricos). En esos casos el GPSR no sustituye a la norma específica: se suma como red de seguridad para lo que aquella no cubra.
La persona responsable en la Unión Europea
Esta es la pieza central y la que más confusión genera.
El reglamento exige que ningún producto pueda venderse en la Unión Europea sin que haya una persona física o jurídica establecida en la Unión que responda por él. Esa figura se llama persona responsable, y su nombre y datos de contacto tienen que ser públicos y accesibles para el comprador.
Quién puede serlo, en este orden: el fabricante, si está establecido en la Unión Europea. Si no lo está, el importador. Si tampoco hay un importador claro, un representante autorizado designado por escrito por el fabricante. Y como último recurso, un prestador de servicios logísticos establecido en la Unión.
Para el caso más habitual en Amazon (fabricas en Asia y vendes con tu marca desde España) la respuesta suele ser sencilla: la persona responsable eres tú, porque eres el importador. No hay que contratar nada ni pagar a nadie. Lo que sí hay es responsabilidad: si el producto causa un daño, tú eres quien responde ante la autoridad de vigilancia del mercado.
Donde se complica es en el caso contrario: una empresa fuera de la Unión Europea que vende directamente a consumidores europeos sin importador comunitario. Ahí sí hace falta contratar un representante autorizado, y hay empresas que prestan ese servicio.
Dos confusiones que veo constantemente. La primera: la persona responsable del GPSR no es lo mismo que el representante fiscal a efectos de IVA, ni que el representante autorizado del sistema de residuos. Son tres figuras distintas, con tres registros distintos, y tener una no cubre las otras. La segunda: no vale poner la dirección del fabricante chino. El reglamento pide expresamente una dirección dentro de la Unión Europea.
Qué tiene que aparecer en la ficha de producto
El reglamento distingue entre lo que va en el producto o su embalaje y lo que va en el anuncio de internet. En Amazon te afectan las dos cosas, porque el anuncio es la ficha.
En la ficha tiene que poder verse, antes de comprar: el nombre, la dirección postal y el correo electrónico o la página web del fabricante. Los mismos datos de la persona responsable en la Unión Europea, si es distinta del fabricante. Los elementos que identifican el producto, que pueden ser el tipo, el número de lote o el número de serie. Una imagen del producto. Y las advertencias e instrucciones de seguridad que correspondan.
Un detalle que se pasa por alto y provoca la mitad de los rechazos: todo eso tiene que estar en el idioma del país donde vendes. Las advertencias de tu producto en Amazon Italia van en italiano, aunque tu ficha esté copiada de la española. No es una recomendación de conversión, es un requisito legal.
Y en el producto o su embalaje tienen que ir los datos del fabricante y, cuando proceda, del importador, además de los identificadores de trazabilidad. Es decir, no basta con arreglarlo en internet: si tu caja no lleva nada impreso, hay que rediseñar la caja o añadir una etiqueta.
Lo que tienes que tener guardado aunque nadie te lo pida
Esta es la parte invisible y la que de verdad te salva si un día hay un problema.
Tienes que disponer de una documentación técnica del producto que incluya, como mínimo, una descripción, los elementos esenciales de diseño y fabricación, y un análisis de los riesgos que puede presentar y de cómo se han resuelto. Si tu producto tiene ensayos, certificados o informes de laboratorio, ahí van. Esa documentación hay que conservarla durante diez años desde que el producto se puso en el mercado, y hay que poder entregarla si una autoridad la pide.
En la práctica, para un vendedor pequeño esto significa pedirle al proveedor la ficha técnica, los certificados de los ensayos y la declaración de conformidad, y guardarlo todo ordenado por referencia. Si tu proveedor no te los da, ya tienes un problema mayor que el GPSR.
Hay dos obligaciones más que casi nadie conoce. La primera: tienes que ofrecer un canal de contacto para que los consumidores puedan presentar reclamaciones o comunicarte que un producto ha dado un problema, y llevar un registro de esas reclamaciones. La segunda: si te consta que un producto tuyo ha causado un accidente, estás obligado a notificarlo a las autoridades a través del portal europeo de seguridad y a informar a los compradores afectados. Ese portal es el Safety Business Gateway.
Cómo se hace en Seller Central
Amazon ha montado una sección propia para esto. Se llama "Gestiona tu cumplimiento" y desde ahí se dan de alta los datos del fabricante y de la persona responsable, y se asocian a los productos correspondientes. La información se puede cargar producto a producto o por lotes si tienes catálogo amplio.
Un par de consejos prácticos. Los datos de la persona responsable se dan de alta una vez y se reutilizan en todas las referencias, así que empieza por ahí. Y sube las advertencias e instrucciones de seguridad en todas las versiones de idioma de los países en los que vendes, no solo en la del país principal: es el fallo que más devoluciones de información provoca.
Qué pasa si no cumples
Las consecuencias vienen por dos vías, y la que más duele no es la que la gente teme.
Por la vía administrativa, cada país fija sus propias sanciones y las autoridades de vigilancia del mercado pueden ordenar la retirada del producto. Es un riesgo real pero lento y poco frecuente para un vendedor pequeño.
Por la vía de Amazon, en cambio, es inmediato: la ficha se desactiva. Amazon está obligada por el reglamento a verificar que la información existe, así que su incentivo es apagar primero y preguntar después. Y una ficha desactivada no es solo dejar de vender esos días: pierdes el posicionamiento que costó meses construir y, cuando la reactivas, arrancas por debajo. Sobre ese efecto y cómo se recupera escribí en gestión de inventario en Amazon FBA, que trata el mismo mecanismo aplicado a las roturas de existencias.
Si la desactivación ya ha ocurrido y hay que redactar la respuesta a Amazon, el procedimiento es el mismo que para cualquier bloqueo de ficha: en cuenta de Amazon suspendida: cómo recuperarla paso a paso explico cómo se estructura.
Los tres errores que más veo
Creer que si solo vendes en España no te afecta. El reglamento es europeo y España está dentro. Vender solo en amazon.es no te exime de nada.
Rellenar el campo con los datos del fabricante asiático y dejarlo así. Falta la persona responsable en la Unión Europea, que es justo lo que la norma busca. La ficha se queda a medias y Amazon la marca igualmente.
Meter la información solo en el país principal. Si vendes en cinco países y solo has cargado las advertencias en español, tienes cuatro fichas incompletas esperando a que alguien las revise.
Y un aviso sobre lo que viene detrás
El GPSR no es la única obligación de este tipo que Amazon está verificando. En paralelo está el sistema de responsabilidad ampliada del productor, que cubre envases, aparatos eléctricos, pilas y textil, y que exige registro en cada país donde vendas o almacenes mercancía. Lo detallé país por país en cómo registrarte en el EPR para vender en Amazon y expliqué el marco general en normativa EPR en Amazon: qué es y cómo cumplirla.
Conviene resolver los dos a la vez, porque el trabajo de fondo es el mismo: saber qué productos vendes, de qué están hechos, quién los fabrica y en qué países los estás poniendo a la venta. Con esa tabla montada, rellenar los formularios de cada norma es cuestión de horas.
En resumen
El GPSR se aplica desde diciembre de 2024 a casi cualquier producto de consumo vendido en la Unión Europea. Exige que haya una persona responsable establecida en la Unión (que en la mayoría de los casos eres tú como importador), que sus datos y los del fabricante aparezcan en la ficha, que las advertencias estén en el idioma de cada país y que guardes la documentación técnica y el análisis de riesgos durante diez años.
No es un trámite complicado. Es un trámite tedioso que hay que hacer una vez por producto y por país, y que se convierte en urgente el día que Amazon apaga una ficha que vendía bien.
Si vendes en varios países europeos y no tienes claro qué te falta, puedes empezar con el diagnóstico de Cumplimiento normativo (IVA, OSS y EPR) (197 euros más IVA): reviso país por país qué obligaciones te aplican, cuáles tienes cubiertas y cuáles no, y te entrego el plan de regularización con el orden y los plazos. También puedes escríbirme directamente a info@fbasellerpro.com o entra en www.fbasellerpro.com.
Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento jurídico. La aplicación concreta depende del producto y de los países en los que vendas.